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¿Qué hago con mi vecino ruidoso?

Compartir escalera con alguien que le gusta tocar un instrumento musical o el típico manitas del hogar que se pone a taladrar paredes a cualquier hora del día es más habitual de lo que pudiera parecer en una comunidad de vecinos. Tampoco resulta raro que en una vivienda de la comunidad organicen, frecuentemente, fiestas con amigos hasta altas horas de la madrugada. Y es que el ruido es uno de los principales focos de conflictos vecinales, sobre todo, en las comunidades de vecinos de las grandes ciudades. Con éste problema de convivencia lidian muchos día a día. ¿Qué hago con los vecinos ruidosos?

El primero de los pasos que debemos realizar para intentar poner freno a esta situación en la comunidad es definir qué es una actividad molesta en una comunidad de vecinos.  Según el artículo 3 del decreto 2414/61 de 30 de diciembre (normativa derogada, pero utilizado dicho artículo por nuestra jurisprudencia), una actividad molesta nociva, insalubre o peligrosa es aquella que “constituya una incomodidad por los ruidos o vibraciones que produzca”

Una vez definidas cuáles pueden ser las actividades consideradas como molestas, los perjudicados deben actuar conforme al artículo 7.2 de la Ley de la Propiedad Horizontal que dice: “Al propietario y al ocupante del piso o local de una comunidad de vecinos no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”

Ya conocemos que los vecinos ruidosos lo tienen prohibido por la ley, pero ¿Cómo debes proceder para evitar que continúen los vecinos con dicha actividad?

1) acudiendo nuevamente al artículo 7.2 que insta al presidente de la comunidad de vecinos a comunicarle al ocupante de la vivienda que cese en realizar actividades molestas para la comunidad de vecinos bajo apercibimiento de iniciar las acciones judiciales procedentes.

2) Si los vecinos ruidosos siguen siguen teniendo la misma conducta se presentará una denuncia para que se realice un juicio ordinario.

¿Qué pasa si el vecino ruidoso no es el dueño del piso sino un inquilino?

En estos casos:

A) El propietario debe comunicarle al inquilino que detenga su molesta actividad, ya que está causando molestias al resto de la comunidad de vecinos

B) Esta advertencia por parte del propietario puede que tampoco sea atendida por parte del inquilino, así que podría tener consecuencias también para el dueño del inmueble. Según este mismo artículo, 7.2, “el juez podrá acordar  la cesación inmediata de la actividad prohibida en la comunidad, bajo apercibimiento de incurrir en delito de desobediencia. Podrá adoptar asimismo cuantas medidas cautelares fueran precisas para asegurar la efectividad de la orden de cesación. La demanda habrá de dirigirse contra el propietario y, en su caso, contra el ocupante de la vivienda o local

C) Ante esta situación, el dueño del inmueble se encuentra algo indefenso debido a la actitud de su inquilino, pero no tiene todo perdido. El arrendador puede resolver el contrato con su inquilino (según el artículo 27.2 de la LAU)  “cuando en la vivienda tengan lugar actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”

Como es obvio, el dueño de la propiedad deber haber incluido esta cláusula en el contrato de arrendamiento, pero aunque no lo hubiera hecho, puede resolver de todas formas el contrato acogiéndose al artículo 4 de la LAU que también recoge esta circunstancia

Los únicos pasos fiables para poner solución a un problema en una comunidad de vecinos son los tribunales que, aunque lentos, son la manera correcta y eficaz de terminar una situación que sufren miles de personas en sus hogares.

Tres franjas diarias

Actualmente, la mayor parte de normativas municipales del ruido establecen, por lo general, un límite de 35 decibelios durante el horario diurno y de 30 en las horas de noche. Dicho en otras palabras, si entienden sin dificultad las conversaciones de los vecinos o oye su tele sin problemas es que está superando los máximos permitidos.

Asimismo, si los ruidos provienen de un piso que está en alquiler en la comunidad de vecinos, también se puede acudir al propietario de dicho inmueble, quien puede llegar incluso a rescindir el contrato con el/los inquilino/os.

Las normativas municipales son concretas respecto a lo que el ruido se refiere. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid divide el día en tres franjas horarias. La primera corresponde con el periodo diurno y discurre desde las 07 hasta las 19 horas donde no está permitido sobrepasar los 55 decibelios en zonas de uso residencial o comunidades de vecinos. El mismo tope que establece en el periodo de tarde, de las 19 a las 23 horas. El límite se reduce en 10 decibelios, hasta situarse en los 45 durante las horas nocturnas que abarcan desde las 23 hasta las 07 horas de lunes a viernes, ampliándose este franja hasta las 08 horas los domingos y festivos.

De la misma manera, hay una serie de actividades que cuentan con unos horarios más restringidos como son las obras o mudanzas en el domicilio particular. En concreto, la normativa madrileña señala que de lunes a viernes solo podrán llevar a cabo este tipo de actuaciones desde las 08 hasta las 21 horas. Y los sábados, domingos y festivos el tiempo se reduce desde las 09 hasta las 21 horas.

Con la Nochevieja a la vista, esta fecha aparece señalada en el calendario para que pasen estas situaciones. Son muchas las familias y grupos de amigos que se reúnen en casa para celebrar el comienzo del año. Muchos piensan que esa noche los límites cambian, pero no es así. Según un informe elaborado por la empresa especializada en soluciones acústicas (Aistec), las normativas municipales de las principales ciudades españolas no recogen ninguna variación respecto a cualquier otra noche, exceptuando Sevilla donde permiten las celebraciones en los días más señalados de Navidad, entre las 00 y las 04 horas.

Mal aislamiento acústico de las viviendas en la comunidad

El problema del ruido puede modularse, que no eliminar, con un buen aislamiento acústico. Aunque tras la aprobación del Documento Básico de Protección Frente al Ruido en 2009, las viviendas de nueva construcción están obligadas a atender criterios acústicos, más de 80% de las casas españolas no cuenta con el aislamiento necesario, según un estudio realizado por la empresa de aislamientos Danosa. En el mismo informe, inciden que el problema de la contaminación acústica aparte de causar molestias sonoras en las comunidades de vecinos es, también, perjudicial para la salud. irritabilidad, estrés, o alteraciones del sueño son algunos de los efectos.

Fuente: www.elmundo.es

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