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Seguro Comunitario

Los riesgos más evidentes que interesa tener cubiertos a una Comunidad de Propietarios son los de incendios y responsabilidad civil que –inicialmente- se contrataban separadamente e incluso con distintas compañías. La ampliación de estas coberturas básicas con las de rotura de cristales, daños por agua, robo, asistencia jurídica, recomposición estética, asistencia 24 horas y otras garantías adicionales, llevó a la aparición de los seguros multirriesgo en el último cuarto del pasado siglo, con el que las aseguradoras permiten contratar “a la carta” los riesgos que cada Comunidad quiere tener cubiertos.

Con ser importante tener cubierta la eventualidad de perjuicios económicos por la ocurrencia de un siniestro, contratando un seguro multirriesgo para la Comunidad de propietarios, no lo es menos minimizar la posibilidad de que ocurra, con la adopción de medidas de seguridad adecuadas. Según estudios, las fincas con más siniestros se dan en aquellas que tienen entre 31 y 40 años de antigüedad, seguidas de las que suman entre 10 y 20 años.

Algo menos de 745.000 edificios de viviendas en España tienen un seguro comunitario. El hecho de que no sea de carácter obligatorio –salvo en las regiones de Madrid y Valencia donde se exige cubrir los riesgos de incendios y daños a terceros– y la falta de liquidez que soportan las comunidades de propietarios explica que aún existan en España muchas fincas dejadas a su suerte. Resulta muy complicado saber cuántas están sin asegurar, pero estimamos que hay unos 500.000 de los 1,9 millones de edificios residenciales colectivos.

El número de pólizas de comunidades de vecinos va creciendo cada año, aunque a un ritmo lento, cercano al 1%. En cuanto al volumen de negocio, en 2015 fue de 836 millones de euros, un 1,16% más respecto a 2014, según ICEA. Que los propietarios se animen a suscribir pólizas, se debe a una mayor concienciación del valor de los activos inmobiliarios en relación al patrimonio de la población –un 80% del ahorro familiar se concentra en los inmuebles–, además de una oferta cada vez más competitiva por parte de las aseguradoras.

Todo el mundo tiene claro que a la hora de comprar un producto de consumo o un bien de inversión, o contratar un servicio, es necesario comparar diversas ofertas, para decidir lo que más se ajusta a nuestras necesidades e intereses. Para ello hay que tener en cuenta no sólo el precio sino también las prestaciones y características que lleva consigo el bien o servicio. Muchas veces se utilizan los llamados “comparadores” que no siempre comparan productos o servicios homogéneos, limitándose en la mayoría de los casos a comparar las configuraciones básicas y los precios. En el caso de los seguros, pueden ser útiles para tener una idea aproximada del orden de magnitud de la prima, pero nunca pueden sustituir la elaboración de una comparativa personalizada que puede hacer un corredor de seguros entre las diferentes garantías que ofrecen distintas aseguradoras y su adaptación a las especiales características de una Comunidad de propietarios concreta.

Algunos secretos para negociar, los factores que influyen en mayor medida en la tarificación son el capital de continente a asegurar y la antigüedad del edificio. Y, sobre todo, las rehabilitaciones efectuadas. Si no se ha realizado ninguna, la diferencia de precio entre un edificio antiguo y otro reciente puede llegar a ser de hasta un 50%. Así, cada mejora es una ocasión perfecta para llamar al seguro y presionar el precio a la baja.

El otro caballo de batalla de las compañías para ganar cuota de mercado es la de mejorar las coberturas clásicas e incluir nuevas garantías relacionadas con el ahorro energético y los impagos.

La última baza de los propietarios si precisan pagar aún menos es achicar coberturas. A la hora de eliminar alguna hay que tener en cuenta que los daños por agua son los siniestros más comunes en las comunidades de vecinos, con un coste anual de 130 millones de euros. Al año se producen 425.000 goteras. El segundo en importancia es el de responsabilidad civil, con 111.000 casos al año y un coste de 90 millones de euros. Le siguen los siniestros en cristales (74.188) y los fenómenos atmosféricos (56.343).

Lo que nunca puede faltar es la responsabilidad social frente a terceros. Ninguna comunidad de vecinos está a salvo de que algún día caiga sobre un transeúnte un pedazo de fachada. El coste dependerá de la gravedad de las lesiones ocasionadas, pudiendo superar los 250.000 euros.

Hay muchas Compañías de seguros, y la gran mayoría de ellas trabajan varios ramos y entre ellos el multirriesgo de edificios o comunidades de propietarios.

Fuentes: economia.elpais.com